CARTA A MI HIJA INSOPORTABLEMENTE ADOLESCENTE

bigstock_Teenage_Girl_In_Trouble_With_P_4356599Aun veo esa niña dulce y tierna que declaraba con entusiasmo: “tengo una piedra en mi pockete”. Hoy trece años después, te has convertido en una adolescente de quince años, casi dieciséis, que lucha por encontrar su rumbo. Una jovencita hermosa con los mismos ojos tiernos que ahora con frecuencia los levanta con desaprobación a esa mamá, que resulta “annoying”, o insoportable, con sus ideas y discursos.

Eres sin duda, una valiente luchadora que a tan corta edad sufre dolores constantes, de esos que uno creía reservados para los abuelos que ya han vivido lo suficiente para soportarlos, porque sin mucha explicación te toco ser víctima de una maldita enfermedad crónica que agazapada y traicionera se interpuso en tu camino. Una enfermedad invisible que nos engaña, y que tristemente olvidamos con frecuencia todos, menos tú. Pero que no quisiera culparla de todo lo que te pasa. Para mi es difícil establecer la división, porque claro, el revuelto de tus hormonas en furor con un sistema inmune comprometido, resulta en una mezcla de ebullición constante.

Y me da pena con las mamás de los niños perfectos del Facebook, esos que ganan medallas, son campeones, sacan puras As, se sacan becas, bailan mejor que Michael Jackson, serán los próximos Mezzis , Shakiras o Marie Curies… Porque esos también, estoy segura,  en su casa dan portazos, contestan feo, pelean con los hermanos y levantan los ojos como tú, mi princesa. Ciertamente los papás en estas épocas no somos los más populares, ni los mas cools. Es más, puede que creas que no entendamos nada, o que no sepamos como tomar buenas selfies, pero déjame decirte, que como todos pasamos por esa edad, aunque no tuviéramos twitter, ni Snapchat, entendemos más de lo que parece y actuamos con amor, siempre buscando lo que consideramos que es lo mejor para nuestros hijos. Nos podemos equivocar, claro está, pero casi siempre cuando decimos que ciertas amistades no te convienen o que no queremos que vayan a un lugar, lo hacemos pensando en tu bien, aunque ahora no lo veas así.

El problema es que tristemente muchas de esas mamás de los niños “perfectos” y los no tan perfectos, han decidido que sean sus hijos los que se manden solos y que sea el internet el que los eduque. Puede que los que veas hoy como tus amigos que “si te comprenden”, y a tus papas como tus torturadores, porque claro, al competir contra ese tipo de educación, uno es un ogro o un intransigente. Pero te aseguro que aun con el riesgo de equivocarnos, tu papá y yo preferimos actuar de acuerdo a nuestros principios, imponiendo reglas que formen tu carácter y te hagan una persona de bien.

La adolescencia, como los terribles dos, pasará, pero las decisiones que tomes ahora influirán en tu futuro, por eso confieso que extraño a mi pegote pegotini que no se quería despegar de mi lado, ¿te acuerdas? Extraño incluso el berrinche de media noche porque te querías pasar a mi cama. Quisiera protegerte en cada momento y no permitir que nada ni nadie te perjudique, por eso quiero equiparte con una armadura para enfrentar los peligros que cada vez se presentan más temprano, acechan más de cerca y son más accesibles.

Yo creo en ti, en tu capacidad de análisis y en tus buenos sentimientos. Eres una niña inteligente que puede llegar muy lejos si se lo propone. Quiero que aprendas a creer en ti y en tus capacidades, que no dependas de otros para tomar decisiones, que sepas que casi siempre quienes se destacan en el mundo, son quienes tienen el coraje de ser diferentes. No pretendo que seas la próxima Selena Gómez, ni siquiera quien descubra la cura para la artritis (aunque no sería mala idea, ¿no?). Solo quiero que desarrolles al máximo tus habilidades, insisto en que explores actividades y hagas trabajo social para que aprendas la importancia de ayudar a los demás y en fin, que puedas disfrutar al máximo del camino que elijas, porque nada da más satisfacción que lo que se hace con pasión.  Insisto, porque te amo, ya verás cómo un día me darás la razón. Insisto porque siempre seguirás siendo mi pegote de ojos dulces, aunque seas insoportablemente adolescente.

4 comentarios sobre “CARTA A MI HIJA INSOPORTABLEMENTE ADOLESCENTE

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  1. Marce
    Sabias y bien escritas palabras .
    Aunque cada hijo es un individuo con su propio mundo y sus propios retos , comparten sin duda la actitud adolescente …
    Gracias por compartir . Haces de tu propia experiencia la de todos .

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  2. Marce, como siempre te lo he dicho, me encanta como escribes porque de alguna manera u otra nos podemos identificar y no sentirnos solas en esa y muchas etapas difíciles por las cuales pasamos como padres. Gracias por compartir. Un beso 😘

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  3. Te admiro !
    ! Eres una excelente mamà,inteligente, comprensiva, magnifica escritora.Tranquila que la adolescencia pasa…..y seguro no te va a tocar la menopausia de tus hijas!!!! Yo vivi 30 años feliz entre adolescentes y mira ahora las mujeres maravillosas que son ustedes!

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